Horário de Verão – Foto: diephosi/Istock.com
La Comisión Europea reiteró su llamado a poner fin al horario de verano en medio de la transición anual al horario de invierno, programada para este domingo en todo el continente. Implementada en los años 70 para ahorrar energía durante la crisis del petróleo, la práctica enfrenta crecientes críticas por su impacto en la salud y la seguridad vial. En Bruselas, el comisario de Transportes, Apostolos Tzitzikostas, afirmó que es hora de eliminar el cambio bianual, respaldado por una consulta pública de 2018 donde el 84% de 4,6 millones de participantes se opuso a la práctica.
El Parlamento Europeo aprobó la abolición en 2019, con meta inicial para 2021, pero el proceso se estancó por falta de acuerdo entre los 27 Estados miembros. Países como España y Polonia ahora impulsan discusiones, mientras la Comisión solicita una nueva evaluación técnica para superar el impasse.
- 84% de consultados en 2018 rechazaron el cambio de horario;
- Ahorro energético actual estimado en solo 0,5% del consumo total;
- Aumento del 6% en accidentes de tránsito en las semanas posteriores al cambio, según estudios europeos.
Orígenes del horario de verano en Europa
La práctica surgió en los años 70 como respuesta a la crisis energética global, con el objetivo de extender el uso de la luz natural y reducir el consumo eléctrico. En esa época, Europa dependía en gran medida de importaciones de petróleo, y la medida buscaba optimizar las horas pico de iluminación artificial.
Países como Alemania y Francia adoptaron el sistema rápidamente, armonizando fechas en 1980 mediante una directiva comunitaria. La transición ocurre el último domingo de marzo, adelantando una hora, y el último domingo de octubre, retrasando una hora.
Impactos en la salud pública
Estudios indican que el cambio perturba el ritmo circadiano, afectando el sueño hasta en un 30% de la población en los días siguientes. Los síntomas incluyen fatiga, irritabilidad y menor productividad laboral, con reportes de un aumento del 5% en infartos en las semanas posteriores al cambio.
Investigaciones de la Organización Mundial de la Salud destacan desequilibrios hormonales causados por el ajuste, especialmente en ancianos y niños. La Comisión Europea cita estos datos para justificar la urgencia de la revisión, señalando que los ahorros energéticos actuales no compensan los riesgos.
La transición al horario de invierno, fijada para el 26 de octubre de 2025, puede agravar estos efectos en regiones con inviernos largos, como Escandinavia y Europa del Este. Autoridades sanitarias recomiendan ajustes graduales, como exposición a la luz natural por la mañana, para mitigar los impactos.
Posiciones de los Estados miembros
España anunció, en la reunión de ministros de Energía del 20 de octubre, una propuesta formal para abolir el cambio en 2026, liderada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. El argumento se centra en la obsolescencia de la medida, dado que las lámparas LED han reducido los ahorros en un 90% desde los años 70.
Polonia, que preside la UE hasta julio de 2025, planea consultas informales con los Estados miembros para relanzar el debate. Sin embargo, naciones como Italia y Portugal defienden la continuidad, citando beneficios para el turismo y la agricultura.
Lituania, que asumirá la presidencia en 2027, priorizará el tema, con apoyo de 67 eurodiputados que firmaron una petición reciente. El Consejo Europeo discutirá opciones, incluyendo la adopción permanente del horario de invierno o verano por país.
La divergencia geográfica complica el consenso: los tres husos horarios de la UE —occidental, central y oriental— podrían generar descoordinaciones comerciales sin uniformidad. Analistas prevén que una votación mayoritaria cualificada en el Consejo podría resolver el impasse para 2026.
Impasse legislativo y próximos pasos
La Directiva 2000/84/CE regula los cambios desde 2001, requiriendo aprobación unánime para modificaciones. En 2019, el Parlamento votó a favor de la propuesta de la Comisión, pero el Consejo solicitó evaluaciones de impacto adicionales, retrasando la implementación.
Tzitzikostas se comprometió a mediar negociaciones, destacando el apoyo unánime de los grupos políticos en el Parlamento actual. Un nuevo análisis, encargado en octubre de 2025, evaluará costos económicos y sectoriales, como aviación y transportes.
El debate en Estrasburgo reunió a eurodiputados de todos los espectros, aumentando la presión sobre los gobiernos nacionales. España planea activar el mecanismo de revisión en el Consejo de Energía, buscando una decisión antes de la transición de marzo de 2026.
Opciones futuras para el continente
Cada Estado miembro podría optar por el horario permanente de invierno o verano, pero sin coordinación, el mercado único podría fragmentarse. Países del norte, como Finlandia, prefieren el horario de invierno para alinearse con el ciclo solar, mientras que los del sur, como Grecia, favorecen el verano para extender las horas laborales.
Estudios económicos indican pérdidas mínimas, inferiores al 0,1% del PIB, en escenarios de transición. La Comisión destaca que la abolición alinearía a la UE con tendencias globales, ya que el 40% de los países han eliminado los cambios de horario.


